jueves, 19 de enero de 2017

TBOs

En aquel momento, parecía una buena idea

             "Mi calle tiene un oscuro bar de húmedas paredes......" Lone  Star


            En mi calle, unos números más adelante del portal donde viven mis padres, había una librería muy antigua, fundada en 1785. En ella, los chicos del barrio durante generaciones hemos leído y cambiado tebeos y libros. El Capitán Trueno, el Jabato, Pulgarcito, Hazañas Bélicas, Roberto Alcázar y Pedrín, Els Barrufets… y como no, el imperecedero TBO. Historias inolvidables las que vivíamos junto a nuestros héroes o pasmándonos ante los desastres de Mortadelo y Filemón, Pepe Gotera y Otilio o el hambre irredenta del pobre Carpanta; sin olvidar a Zipi y Zape y el señor Pantuflo.

miércoles, 18 de enero de 2017

AGAPITO, UN MOUSE MUY PITO

No participar en concursos


Desde que mi ratón vio en el ordenata la peli Ratatouille, me temo que pirata, anda empeñado en emular las andanzas del protagonista sin darse cuenta de las dificultades inherentes a participar en actividades plagadas de humanos dispuestos a hacerse con un premio y por supuesto, inteligentes y sobradamente preparados.

martes, 17 de enero de 2017

LA CIUDAD Y LOS PERROS  

En aquél momento, parecía una buena idea. Escobar.



SAN ANTÓN                           

Cuando hace muchos años cayó en mis manos un libro del escritor Mario Vargas Llosa, La Ciudad y los perros, creo me ocurrió lo mismo que si lo leyera hoy, no me enteré de la misa la mitad. Solo recuerdo a uno de los protagonistas: al poeta Vallano. Habrá mucha gente que lo haya leído, y comprendido, y mucha más a la que este título le sonará a charanga malsonante.

lunes, 16 de enero de 2017

DESECHO DE TIENTA

No participar en concursos

Acabo de vindre del metje y me ha cateado en todas las asignaturas. Pasado mañana debo volver a los wampiros. Hemos comenzado el año de culo y cuesta abajo.

domingo, 15 de enero de 2017

LA MUERTE EMPIEZA EN (EL) COLON                

No participar en concursos

Era la primera ocasión que visitaba Barcelona. En la anterior no salió de la estación del ferrocarril, camino de un pueblo de la Costa Brava. Lo hacía como se hacen la mayoría de las cosas, siguiendo el instinto. Para él, aquello podía resultar una odisea sin resultados preestablecidos. Sabía por qué se encontraba allí y que debía hallar un modus vivendi pues no olvidaba que Barçelona es bona, si la bolsa sona. Debía buscar una pensión asequible a sus fondos para tener un lugar donde pasar la noche, más adelante se centraría en algo más concreto. En los aledaños de la estación de Francia las había sin grandes pretensiones pues eran eso, de paso. Incluso con aglomeración de camas tipo cuartel, que los hosteleros aprovechaban en demasía el espacio; y los clientes, pues también eran eso, de paso y sin pretensiones.

sábado, 14 de enero de 2017

PULGA

En aquel momento, parecía una buena idea.

Érase una vez un remolcador al que todos llamaban la Pulga debido a su tamaño canijo en comparación con los grandes barcos a los que debía ayudar a atracar y salir de puerto. Enormes trasatlánticos o cruceros, mercantes o petroleros utilizaron sus servicios. Siempre guiado por el práctico del puerto correspondiente, llevaba a su posición a los navíos, aquellos mastodontes entre los cuales realmente parecía una pulga a la que iban a aplastar con sus enormes cascos o quillas.

viernes, 13 de enero de 2017

ME RINDO



No participar en concursos



En el día de hoy, cautivo y desarmado, he decidido no participar más en concursos literarios. Zapatero, a tus zapatos.


jueves, 12 de enero de 2017

LAS MIGAS

No participar en concursos

Si hasta con mi suegra tenemos diferencias en como hacer unas sopas de ajo, imagino que sería el cuento de nunca acabar si esta fuera una consulta popular.

Idem con las migas. Cada cual hace de su capa un sayo a la hora de preparar unas migas. Es un plato que nunca he hecho. Si lo he comido, ha sido preparado por otras personas. Incluidas las de supermercado.

Una vez trabajé en un mesón junto a la calle san Vicente de Paúl. Allí confeccionaban unas migas con longaniza y todo el proceso lo realizaban ellos. Una abuela de la casa, se pasaba el día haciendo migas, o sea, cortándolas a mano; luego las remojaban un poco con la mano para que estuvieran húmedas. La longaniza también la hacían al estilo casero, de pueblo de toda la vida.

Procedimiento: La longaniza se asaba al horno en cazuelas de barro. Con la grasa que soltaban, se freían las migas. Ajo picado en el mortero, y jamón en trocitos, tacos. Cuando el ajo comenzaba a tomar color, enseguida, se echaba el pan y luego a revolver hasta que se tostaba. Se servían en cazuela de barro con un trozo de la longaniza asada. Por supuesto, estaban de toma y come.

Me llamó mucho la atención que un día de Viernes Santo -por la calle Escuelas Pías crucé la procesión para ir a trabajar- los clientes pedían migas con longaniza. Yo me hacía cruces con la herejía de aquellas gentes ¡mira que comer longaniza en viernes santo! Pobre de mí...

Con el tiempo me enteré de una curiosa coincidencia: aquella familia era originaria de Calamocha y eran parientes de mi santa. De la época de su bisabuelo procedía la parentela y el apellido, el mismo.

Otras migas que he comido, en vivo y en directo, las confeccionadas por la Morena en el pueblo. Básicamente el mismo procedimiento pero sin longaniza y con un poco de pimentón dulce al final. Como siempre se comen a deshora en las fiestas, resultan agradables de comer y saben a poco. Y las uvas, estas negras moradas gordas que venden ahora, comidas entre cucharada y cucharada, a mí me encantan.


Foto de internet

miércoles, 11 de enero de 2017

SOPAS DE AJO

En aquel momento, parecía una buena idea



INGREDIENTES:
Un diente de ajo, pan de hogaza, unto de grasa de cerdo o aceite virgen de oliva, agua, sal
—Un diente de ajo pequeño
—Unas rebanadas de pan de hogaza, de payés o parecido
—Unto de freír tocino del cerdo o aceite virgen de oliva (media cucharada). En aquellos años, el aceite de oliva era un bien escaso y solo lo usaban para lo imprescindible. La grasa del cerdo lo suplía.  
—Agua y sal
Hay una alternativa cual es añadirle un poco de hígado de cerdo "escaldado" y majado en el mortero. La preferida por mí.
— 100 gramos de hígado de cerdo
ELABORACIÓN:
Cortamos en el perol unas rebanadas de pan de la hogaza, como medio perol. (En aquellos años, en mi pueblo usábamos el pan de pintera, masado por cada casa y cocido en el horno comunal).
El ajo, depende del gusto del consumidor. Si lo queremos comer, lo picamos con el cuchillo a cuadritos finos; si solo queremos el gusto, trozos mayores para poderlos eliminar sin masticar ni tragar. El unto o el aceite, lo echamos por encima del pan.
Ponemos el agua necesaria en un cazo, con la sal correspondiente y cuando hierve, volcamos en el perol la precisa. Dejamos reposar un poco y a soplar y comer.
Si queremos añadir hígado de cerdo, cuando hierve el agua añadimos el hígado. No más de cinco minutos hirviendo. Lo sacamos al mortero y picamos -más bien troceamos- (sin hacerlo paté). Con una cuchara lo depositamos en el perol y rellenamos con el agua hirviendo. Dejamos reposar un poco y a soplar y comer.
Y un buen trago de tintorro del porrón o la bota para refrescar la boca y el gaznate.
Las sopas de ajo —o hígado en la época de la matanza—, eran el alimento que daba calor y energía aunque esta sería más bien escasa. En todas las casas de todos los pueblos. Eran sopas humildes, sin pretensiones, pero que el estómago agradecía. Aunque en la diáspora emigré como la mayoría, cuando mi cuerpo no anda bien, me refugio en el perolico de sopas.
Cuando nació mi hija mayor, nos dio una semana horrible pues no paraba de llorar por las noches. Vino mi madre y le dio un platico de sopas, sin ajo por supuesto, y a partir de ahí, mano de santo. Tenía hambre pues la teta de su madre, no la alimentaba y las sopicas la calmaron.
Todavía tengo un tío que todas las mañanas, desde el siglo pasado, desayuna su perolico de sopas de ajo. Tal y como las describo.
 RELACIÓN CON LECTURAS:
En el «Viaje a la Alcarria», se mencionan las sopas de ajo sin más. Aparte la miel, que en mi casa también la había, poca variación gastronómica refleja el autor. Incluso en un lugar solo pueden ofrecerle un pan, así andaban de boyantes. Pero hay que matizar: en aquellos tiempos, y en estos, en los pequeños pueblos de las serranías con muchos grados bajo cero en el invierno, aunque no fue el caso de Cela que viajó en junio, las sopas de ajo eran el método más rápido para calentar el estómago y engañar al hambre. No existe comparación ni parecido entre las sofisticadas sopas de ajo que nos puedan ofrecer en un Parador y las que a diario desayunaban o cenaban los labradores pobres de nuestra tierra, y yo lo fui. Repito, en aquellos años, se comía lo que se podía y las sopas de ajo no eran una excepción sino un remedio. Posiblemente, haya tantas recetas de sopas de ajo como degustadores/preparadores de las mismas; en todo caso, solo serán variaciones de las primigenias. Una semejanza a las migas.
Como anécdota, recuerdo un año que labramos una finca que llevaba años sin cultivar. Cuando volvimos a labrarla por segunda vez pasado un tiempo, al volver la tierra salían los cardillos envueltos, blancos como hojas de endibia. Hoy hemos perdido el placer de comer muchas cosas que antes comían por necesidad pero que en el fondo eran un manjar solo para privilegiados.
No olvidar a los hidalgos que a veces salían de casa con la gola y la barba llenas de migas de pan para ocultar que no habían comido o casi. Pobrecicos.



martes, 10 de enero de 2017

Historia real de Hachiko



Yo nunca te hubiera abandonado.

lunes, 9 de enero de 2017

IT'S A SUNNY DAY

¡¡Ya era hora!! Carajo.

En aquel momento, parecía una buena idea. I'ce que

domingo, 8 de enero de 2017

ÉL, NUNCA LO HARÍA.

Me siento como un perro apaleado al que, sangrando por la nariz, con las patas arrastras y deslomado por los garrotazos atizados por su dueño en la espalda, todavía le mira con ojos incrédulos preguntándose el porqué de ese maltrato al que no cree ser merecedor. Él, que en todo momento ha estado dispuesto a dar su vida por defenderlo, está recibiendo una paliza que si bien lo está matando en cuerpo ya lo ha hecho en espíritu.

No es fácil entender qué es lo que pasa por la mente de un maltratador sádico. Nunca será atenuante el argumento de que, con anterioridad, él sufrió ese maltrato.

Miro a los bellos ojos de mi perrita y me lamento de que no pueda entenderme cuando le digo lo mucho que la amo. Pero me lo demuestra llorando si no puede acompañarme y siguiéndome a todas partes. Su silencio obligado, lo palía con sus acciones. Aunque, todo hay que decirlo, estos días de hielo mañanero le cuesta un poco más.

sábado, 7 de enero de 2017

EXAMEN DE CONCIENCIA

Quienes nos hemos criado -niñez y juventud- bajo la egida de los golpistas -militares y curas- del 39, muchos años más tarde seguíamos recibiendo las mismas consignas adoctrinadoras por parte de esos mismos estamentos.  Así, cuando por costumbre u obligación habíamos de confesarnos por Pascua Florida o porque le salía del capullo al cacique de turno -casi siempre el cura-, previamente habíamos de efectuar un examen de conciencia rebuscando en nuestras alforjas espirituales los pecados acumulados desde la anterior visita al armario de los pecados.

viernes, 6 de enero de 2017

EL MOUSE

Dedico este cuento de Navidad a Agapito, mi ratón. Protagonista imprescindible en mis aventuras para descubrir la biblioteca oculta del castillo de mi pueblo:

"En la carpintería de Nazaret, José el maestro carpintero, le pide al niño aprendiz que recoja las virutas del suelo. Pero hay un ratoncillo en un rincón que mira respetuosamente al rapaz y le dice: «Déjame algunas virutillas para poder hacer un lecho donde abrigar a mis hijos que están a punto de nacer». Y el Niño le convierte un puñado de virutillas en queso gruyere y requesón. «Pero no se lo digas a nadie ¿eh?»."

jueves, 5 de enero de 2017

PETICIÓN A LOS REYES


Daniel, se sentía muy solo en casa; deseaba fervientemente que la cigüeña le trajera un hermanito con el cual jugar, hacer travesuras y urdir rastros por el pueblo. Hasta daba sardinetas a un cigüeño que había en el nido de la casa de al lado; todo en vano. Envidiaba a su amigo Elías por ser el tercero de cuatro hermanos y, en el colmo del desprecio hacia sus reiteradas peticiones, la cigüeña que anidaba en el nidal al cual él aportaba sardinetas, acababa de traer a sus padres otro bebé: una niña. Sin duda, las zancudas le tenían ojeriza.
-Eli, no hay derecho, vosotros ya sois cinco hermanos y yo, que no hago más que pedir a las cigüeñas que me traigan un hermanito, no me hacen ningún caso, me ignoran; hasta creo se ríen de mí.
-Pues no sé Dani en que penderá eso, te puedo asegurar que no habíamos pedido nada a Santa Claus, pero me alegro de tener una hermana. Mis hermanos mayores son unos mandones que no me dejan respirar y si no les hago caso, me cascan.
En más de una oportunidad Daniel, el profeta, se había apostado en las afueras del pueblo a vigilar el vuelo de las aves y alguna vez, las había visto dirigirse a los tejados de sendas casas con los clásicos paquetes colgados de su pico. Hasta en una ocasión percibió a dos cigüeñas, a la vez, posarse en la tronera del tejado de la señora Rosaura. ¡¡Pero nunca en su casa!!
Así que, aquel año, decidió cambiar de táctica. Esta Navidad se lo pediré a los Reyes Magos. Con su carta en la mano, se encaminó al Ayuntamiento donde habían instalado los Reyes su buzón. Allí, un falso Rey Baltasar, recogía las numerosas misivas infantiles. Cuando el Rey habló al niño, enronqueció la voz para evitar ser reconocido y guardó su carta aparte. Al llegar a casa tras la jornada “real”, Baltasar abrió la carta del niño recibiendo una sorpresa. Comunicó a su esposa la petición de Daniel, desconocida por ambos. El día de Reyes, junto a los regalos, Daniel recibió una carta del Rey Baltasar: “Querido Daniel: Hemos escuchado tu petición y para el año que viene, haremos lo posible por complacerte. A partir de hoy, pondremos en ello todo nuestro empeño”.